Description
Un Juego ideal para mejorar la motricidad fina de forma divertida
¿Tu peque necesita reforzar su motricidad fina? Existe un recurso educativo que convierte esa necesidad en un juego lleno de concentración, autonomía y creatividad.
Aprendo a perforar de SES Creative es un juego educativo diseñado para niños y niñas que están desarrollando su motricidad fina, una habilidad fundamental para aprender a escribir, recortar o abotonarse la ropa. El set incluye todo lo necesario para que los más pequeños realicen actividades de perforado sobre láminas ilustradas, sin peligro y con total autonomía.
El objetivo principal es trabajar la coordinación ojo-mano, el agarre funcional y la fuerza de los dedos, a través de una dinámica que resulta tan entretenida como relajante. Las tarjetas de cartón grueso presentan dibujos llamativos que invitan al niño a seguir patrones y líneas con el perforador o punzón, reforzando también su atención y capacidad de concentración.
- Estimula la motricidad fina de manera progresiva y divertida.
- Favorece el desarrollo de la pinza digital, esencial para la escritura.
- Refuerza la atención sostenida y la autonomía en la actividad.
- Ayuda a identificar colores, formas y patrones, fomentando también la percepción visual.
El niño elige una de las tarjetas ilustradas incluidas en el set, la coloca sobre una superficie firme y, con el perforador/punzón incluido, va realizando pequeños agujeros siguiendo las líneas de la imagen. Puede avanzar a su ritmo, repetir láminas o crear nuevas perforaciones a modo libre. Esta actividad puede desarrollarse tanto en el aula como en casa, siempre bajo supervisión si se considera necesario según la edad del pequeño.
Características del juego:
El set contiene varias láminas ilustradas de cartón rígido, un punzón infantil diseñado para manos pequeñas, y una base de espuma para apoyar el papel durante la actividad. Todos los materiales son seguros, sin piezas pequeñas ni elementos peligrosos, lo que lo convierte en una opción adecuada incluso para los más pequeños del hogar.
A partir de los 3 años, siempre bajo la supervisión de un adulto.
