Cojines vibratorios
La vibración hace dos cosas opuestas según cómo se use: despierta a quien está apagado y calma a quien está desbordado. Por eso es de las herramientas más socorridas en regulación sensorial, y por eso conviene saber elegirla.
Aquí tienes los cojines y el material de vibración del catálogo, con lo que hay que mirar antes de decidir.
Qué mirar antes de elegir
Intensidad y si se regula
Un cojín de intensidad fija sirve para un perfil y molesta a otro. Los que permiten regular la potencia cubren mucho más y duran más tiempo útil.
Superficie y tamaño
El cojín grande se usa sentado o tumbado, para presión profunda en todo el cuerpo. Los pequeños se usan localizados y se pueden llevar al aula sin que llamen la atención.
Ruido
Es lo que más se olvida y lo que más problemas da en clase. Un cojín ruidoso en un grupo con hipersensibilidad auditiva es contraproducente.
Alimentación
Pila o red. La pila da autonomía pero obliga a tener recambio; el enchufe ata el cojín a un rincón concreto.
Cuándo activa y cuándo calma
La regla práctica: vibración corta e intensa activa; vibración larga y suave calma. Un par de minutos de vibración fuerte antes de una tarea que exige atención despierta el sistema. Diez minutos de vibración suave en el rincón de calma ayudan a bajar después de una crisis.
Lo que no funciona es dejarlo puesto todo el rato: el sistema se habitúa y deja de responder.
Con qué se combina
La vibración se usa casi siempre junto a presión profunda —peso, apretar, envolver— porque las dos entradas van por la misma vía propioceptiva y se refuerzan. Mira también trabajo corporal para el apoyo postural, y TEA, que es el perfil que más usa este material.
Si el objetivo es la vibración orofacial —Z-Vibe y similares, para el trabajo de boca— eso es otra cosa y está en vibración orofacial.
Preguntas frecuentes
¿Un cojín vibratorio sirve para un niño con TDAH?
Puede ayudar, sí, y suele usarse combinado con un cojín dinámico para permitir movimiento en la silla. Pero funciona como parte de una rutina acordada, no como premio ni como recurso improvisado en mitad de una crisis.
¿A partir de qué edad?
Se usa desde infantil, siempre con supervisión y empezando por la intensidad más baja. Con bebés no se recomienda sin indicación de un profesional.
¿Es lo mismo que una manta con peso?
No, aunque se usan para lo mismo. La manta da presión constante y pasiva; el cojín vibratorio da un estímulo activo e intermitente. Hay perfiles que responden a uno y no al otro, y lo habitual es probar los dos.