Pensar y sentir no van por separado. Un niño que no consigue parar el impulso tampoco consigue esperar su turno; uno que no identifica lo que siente tampoco consigue explicarlo.
Esta sección reúne el material de las tres áreas que sostienen todo lo demás.
Funciones ejecutivas. Planificación, memoria de trabajo, control inhibitorio y flexibilidad. Es la base sobre la que se apoyan la atención, la organización y el aprendizaje.
Habilidades sociales. Interpretar al otro, esperar, negociar, entender lo que no se dice.
Gestión de las emociones. Reconocer estados internos, ponerles nombre y regular la intensidad.
Si el objetivo es un perfil concreto, el material está organizado por perfil en necesidades educativas especiales. Y si buscas el juego más que el recurso terapéutico, en tipo de juego.
Qué es el desarrollo cognitivo y emocional
El desarrollo cognitivo es cómo el niño construye su forma de pensar: percibir, recordar, razonar, resolver problemas. El desarrollo emocional es cómo aprende a reconocer, expresar y regular lo que siente, y a leer lo que sienten los demás.
Se estudian por separado porque es más cómodo explicarlos así, pero maduran a la vez y se sostienen mutuamente.
La regulación emocional depende del control inhibitorio, que es una función ejecutiva: para no gritar cuando te enfadas hace falta frenar un impulso. Y al revés, un niño desbordado emocionalmente no puede usar sus funciones ejecutivas aunque las tenga, porque la activación las bloquea.
Por eso trabajar solo una de las dos áreas suele dar menos de lo esperado.
Las tres áreas, y en qué orden
Primero, la regulación
Un niño desbordado no aprende. Antes de entrenar planificación o habilidades sociales hay que asegurar que puede volver a la calma, y eso es trabajo de gestión emocional.
Después, las funciones ejecutivas
Con la regulación mínima asegurada, entra el entrenamiento de memoria de trabajo, inhibición y flexibilidad. Es lo que permite sostener una tarea.
En paralelo, lo social
Las habilidades sociales se entrenan siempre en contexto, no en abstracto, y por eso conviven con las otras dos en vez de ir después.
Por qué el juego reglado es la herramienta central
Un juego de mesa obliga a esperar el turno (inhibición), recordar la regla (memoria de trabajo), adaptarse a lo que hace el otro (flexibilidad), leer su cara (social) y encajar perder (regulación).
Las cinco cosas a la vez, en una partida de diez minutos, y con ganas de repetir. No hay ficha que iguale eso.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad se empieza?
Antes de lo que se suele pensar. Las tres áreas empiezan a desarrollarse en los primeros años y siguen madurando hasta bien entrada la adolescencia. Lo que cambia con la edad es la complejidad de la tarea, no el objetivo.
¿Este material es de logopedia o de psicología?
Lo usan los dos, y también maestros y terapeutas ocupacionales. El material no pertenece a una profesión: pertenece a un objetivo.
¿Sirve para adultos?
Sí, sobre todo en rehabilitación cognitiva tras daño cerebral y en programas de habilidades sociales para adultos. Cambia el aspecto del material, no el principio.