Fríos
Mordedor frío con funda – IcyBite
Mordedor multisensorial – frío
El frío es lo único que alivia de verdad una encía inflamada, y hace dos cosas a la vez: reduce la inflamación y adormece ligeramente la zona. Por eso un mordedor frío no es un mordedor cualquiera al que se le añade una función: es una herramienta para un momento concreto y bastante duro.
Aquí encontrarás mordedores rellenos de agua o gel que se enfrían en la nevera, con asa para que el bebé los sostenga solo y con funda para las manos del adulto.
Forman parte de mordedores y se complementan con los mordedores y sonajeros del catálogo general.
Nevera sí, congelador no
Esta es la parte importante y la que casi nadie explica. El mordedor va en la nevera, no en el congelador. Un mordedor congelado se pone duro como una piedra y puede dañar la encía inflamada, que es exactamente el tejido que queríamos aliviar. Además, el frío extremo sobre una mucosa puede provocar una quemadura por frío.
Con 20-30 minutos en la nevera basta. Y si tienes dos, uno enfría mientras el otro se usa: es el truco más práctico que hay para las tardes malas.
Cómo elegir un mordedor frío
- Relleno de agua destilada o gel apto, sin fugas y con soldadura resistente. Es lo primero que hay que mirar.
- Con asa o zona seca para agarrarlo: si toda la pieza está fría, el bebé la suelta enseguida porque le molesta en las manos.
- Superficies variadas: partes lisas y partes con relieve. Cada zona de la encía pide una textura distinta, y el bebé lo busca solo.
- Tamaño que llegue a las muelas. La mayoría de los mordedores solo alcanzan la parte delantera, y los molares —que salen después y duelen más— quedan sin cubrir.
- Sin piezas pequeñas ni cordones, y revisándolo con frecuencia por si hay grietas.
Qué está pasando realmente en la dentición
Los primeros dientes suelen aparecer entre los 4 y los 7 meses, empezando por los incisivos inferiores, y el proceso continúa hasta los 2-3 años. Lo que molesta no es que el diente "corte": es la presión y la inflamación del tejido mientras la pieza empuja hacia arriba.
De ahí que morder ayude tanto: la presión de la mordida contrarresta la presión interna del diente. Es el mismo principio por el que uno se aprieta un golpe. Combinar esa presión con el frío es lo más eficaz que hay sin recurrir a nada más.
Conviene saber qué es normal y qué no: babeo abundante, ganas de morderlo todo, irritabilidad y sueño peor son habituales. La fiebre alta, la diarrea persistente o el rechazo total del alimento no se atribuyen a la dentición y son motivo de consulta al pediatra.
Preguntas frecuentes sobre mordedores fríos
¿Se puede meter un mordedor en el congelador?
No es recomendable. El mordedor debe enfriarse en la nevera, nunca en el congelador: al congelarse se endurece y puede lesionar la encía inflamada, además del riesgo de quemadura por frío sobre la mucosa. Con 20-30 minutos en la nevera se consigue el efecto que se busca.
¿A partir de qué edad se puede usar?
Desde que aparecen los primeros signos de dentición, habitualmente hacia los 4-6 meses, siempre con el bebé despierto, incorporado y bajo supervisión. Nunca se deja un mordedor en la cuna mientras duerme.
¿Cómo se limpia un mordedor de agua?
Con agua y jabón, sin hervir ni esterilizar a alta temperatura si lleva relleno líquido: el calor puede deformar la pieza o romper la soldadura. Revisa cada cierto tiempo que no haya grietas y sustitúyelo si aparece cualquier fuga.
¿Qué otra cosa alivia la dentición?
La presión firme con un dedo limpio sobre la encía suele funcionar muy bien y no cuesta nada. También un paño de tela fría o, si ya come sólidos y siempre bajo supervisión, un alimento frío en una red de masticación. Para cualquier medicación, consulta al pediatra: no todos los productos de venta libre están recomendados en bebés.