Descripción
Saquitos sensoriales, con lastre, para aprender formas y colores
Los Bean Bags o denominados saquitos con peso o lastre, saquitos sensoriales o saquitos ponderados, son materiales básicos para estimular la propiocepción. Este set de 12 saquitos de colores con formas geométricas impresas está diseñado para que los niños se diviertan mientras desarrollan habilidades esenciales como la coordinación óculo-manual, la identificación de formas y colores, y el juego cooperativo.
Contienen materiales naturales de diferentes texturas para fomentar el desarrollo sensorial y cognitivo. Diseñados para adaptarse a las manos pequeñas, invitan a los niños a explorar, moverse y aprender de forma lúdica.
Beneficios educativos y terapéuticos
- Estimulación propioceptiva: La sensación de peso y las texturas de los saquitos fomentan una entrada sensorial profunda, facilitando la conciencia corporal y ayudando a regular su sistema nervioso.
- Motricidad gruesa y coordinación ojo-mano: Al lanzar y atrapar los saquitos, los niños mejoran su coordinación y control corporal.
- Calma y Regulación: Los saquitos con lastre proporcionan una sensación de calma ya que al ofrecer un ligero peso presionan suavemente y pueden tener un efecto calmante en el sistema nervioso, lo que puede ser útil para mejorar la autorregulación y la focalización.
- Integración Sensorial: Al utilizar los saquitos en diferentes partes del cuerpo, se propicia una integración sensorial más rica. Esto facilita el procesamiento sensorial y ayuda a mejorar la percepción de su cuerpo.
- Reconocimiento de colores, formas y conteo: Cada saquito de color distinto permite trabajar la identificación de colores y habilidades matemáticas básicas.
- Juego cooperativo y socialización: Ideales para juegos en grupo, fomentan la interacción y el trabajo en equipo.
Estos saquitos son una excelente opción para incorporar en actividades de aula, sesiones de terapia ocupacional o simplemente para disfrutar en casa. Su diseño sencillo y funcional los convierte en una herramienta esencial para el desarrollo integral de los niños.
Edad recomendada: A partir de 3 años.

