Mostrando 1–36 de 68 resultadosOrdenado por los últimos

Bolas sensoriales – Happy Bubble

13,99 € (IVA no incluido)
Seleccionar opciones Este producto tiene múltiples variantes. Las opciones se pueden elegir en la página de producto

Peluche doudou térmico – Frío/Calor

20,60 € (IVA no incluido)
Seleccionar opciones Este producto tiene múltiples variantes. Las opciones se pueden elegir en la página de producto

Mordedor Baby Bitie

6,50 € (IVA no incluido)
Seleccionar opciones Este producto tiene múltiples variantes. Las opciones se pueden elegir en la página de producto

En los primeros seis meses el bebé todavía no juega, y conviene decirlo claro porque ahorra mucho dinero: mira, escucha y se lleva cosas a la boca. Eso es todo, y es exactamente lo que tiene que hacer.

Lo que hace falta en esta etapa cabe en una cesta: algo que pueda morder con seguridad, algo con contraste que pueda mirar y algo que suene suave. Aquí encontrarás mordedores de silicona, pelotas sensoriales y material de contraste.

Está dentro de juguetes por edades. Después: 6 a 12 meses. Todo el material específico de bebé está en Mundo bebé.

La boca es el órgano de exploración, no un mal hábito

Hasta que la mano se vuelve precisa —y eso tarda meses—, la boca del bebé tiene más terminaciones nerviosas que cualquier otra parte de su cuerpo. Llevarse todo a la boca no es una fase que haya que corregir: es cómo averigua de qué está hecho el mundo.

De ahí que el criterio de compra en esta etapa sea casi solo uno: que se pueda morder sin peligro. Silicona alimentaria, pieza única sin partes pequeñas, tamaño que no quepa entero en la boca.

Y algo que sorprende a muchas familias: esa exploración oral es también preparación para comer y para hablar. Los músculos que el bebé ejercita mordiendo son los mismos que después van a masticar y articular.

Qué ve realmente un bebé de dos meses

Mucho menos de lo que las cajas de juguetes sugieren. En las primeras semanas enfoca a unos 20-30 centímetros —la distancia exacta a la cara de quien le sostiene, que no es casualidad— y distingue sobre todo contrastes fuertes: negro sobre blanco, formas simples y grandes.

Los colores pastel, que dominan el mercado de puericultura, son casi invisibles para él los primeros meses. Un móvil en tonos suaves es bonito para el adulto y poco interesante para el bebé.

Hacia los tres o cuatro meses aparece el color pleno y empieza a seguir objetos con la vista. Ahí es cuando el material de contraste deja paso a lo que se puede agarrar.

Lo que no hace falta comprar

Casi todo. Es probablemente la etapa en la que más dinero se gasta de más, porque es la primera y hay ilusión.

No necesita juguetes que hagan cosas, ni centros de actividades, ni nada con pilas. Necesita estar en el suelo boca arriba con espacio, que le hablen a la cara, y dos o tres objetos que pueda morder y mirar. Todo lo demás llega después y se disfruta más si llega cuando toca.

Preguntas frecuentes

¿Qué juguetes necesita un bebé de 0 a 6 meses?

Muy pocos: algo que pueda morder con seguridad, material de contraste para mirar y quizá algo con sonido suave. En esta etapa el mejor estímulo no es un objeto, es la cara de un adulto hablándole a 25 centímetros y el suelo para moverse libremente.

¿A partir de cuándo se puede usar un mordedor?

Desde que se lleva las manos a la boca de forma intencionada, hacia los 3 meses. Antes ya se puede ofrecer, pero no lo sostiene. Deben ser de pieza única, de silicona alimentaria y de un tamaño que no quepa entero en la boca.

¿Por qué se recomiendan los juguetes en blanco y negro?

Porque en los primeros meses el bebé distingue los contrastes fuertes mucho mejor que el color. Un dibujo de alto contraste le resulta visible y le atrae; un móvil en tonos pastel es prácticamente invisible para él hasta los tres o cuatro meses.

¿Es malo que se lo lleve todo a la boca?

Al contrario, es lo que tiene que hacer. La boca es su instrumento de exploración principal hasta que la mano gana precisión, y además ejercita los músculos que después usará para masticar y hablar. Lo importante no es evitarlo, sino que todo lo que esté a su alcance sea seguro para morder.