Descrição
Estimulación sensorial avanzada con efecto visual único
Las pelotas sensoriales misteriosas de Tickit no son un juguete convencional. Están diseñadas para provocar curiosidad, fomentar la exploración activa y trabajar habilidades clave del desarrollo infantil. Gracias a su acabado reflectante tipo mosaico, generan un estímulo visual adicional que refuerza la atención y la motivación durante el juego.
Son especialmente útiles en contextos de intervención con alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (NESE), donde el componente sensorial es clave para facilitar el aprendizaje.
Beneficios de las pelotas sensoriales:
Estas pelotas ayudan a desarrollar habilidades fundamentales de forma natural:
- Estimulan el sentido del tacto y la propiocepción
- Favorecen la concentración y la atención sostenida
- Potencian la coordinación ojo-mano
- Apoyan la integración sensorial
- Promueven el juego libre y el descubrimiento
Tipos de uso en el juego y la intervención terapéutica:
Se pueden utilizar en actividades de clasificación por tamaño o peso, juegos de exploración sensorial con los ojos cerrados o dinámicas de atención y memoria. También son muy útiles en sesiones de logopedia o terapia ocupacional para trabajar la regulación sensorial y la motricidad fina.
El uso de las pelotas sensoriales misteriosas es muy sencillo y versátil. Los niños pueden manipularlas libremente, rodarlas, compararlas o esconderlas para adivinarlas mediante el tacto. También se pueden integrar en circuitos sensoriales o actividades dirigidas donde se trabaje la discriminación, la atención o la coordinación, adaptando el nivel de dificultad según la edad o necesidades del niño.
Este set está compuesto por 3 pelotas de acero con acabado mosaico, diseñadas para ofrecer una experiencia sensorial completa. Cada pelota presenta variaciones en tamaño y peso, lo que permite trabajar la discriminación táctil y la percepción sensorial. El material es resistente y seguro, pensado para un uso intensivo tanto en casa como en entornos educativos o terapéuticos.
Se recomienda su uso a partir de los 3 años, siempre bajo supervisión en edades más tempranas para garantizar un uso seguro.

